jueves, 24 de marzo de 2011
Era Lesbiana
lunes, 21 de marzo de 2011
Marihuana
Recibí la invitación un viernes de colegio… me sentí animado, pero no lo suficiente para ir solo. Para mi fortuna tenía un buen amigo que fumaba y que sabía, estaría dispuesto y encantado de acompañarme. Dije en mi casa que saldría a la casa de un amigo y comeríamos afuera, me dieron unos muy jugosos diez mil pesos que sirvieron para bajar con Juancho, mi pana, a la plaza de las playas a comprar 10 bareticos de mil pesos. Encendí el carro nuevamente y pasamos por el colegio donde estudiábamos, y recogimos al gordo y al loco, otros dos cómicos personajes que al igual que yo habían recibido la invitación del viejo Lavoe (asi le decíamos por su afición a la salsa brava y a la hierba). Nos encaminamos hacia el trianon en envigado. El gordo y el loco se quedaron atónitos al ver la pequeña bolsita ziploc repleta de cigarros de hierba. Cuando llegamos a la unidad de teban, encalete los baretos en el bolsillo de mi sudadera y cerré bien el carro.
Ahí empezó la travesía. En la parte posterior de la unidad de teban, había una cerca viva, hecha con una extraña planta de hojas muy anchas y verdes, la cual atravesamos, y al cabo de cinco minutos llegamos a un alambre de púas que demarcaba los límites legales del conjunto residencial “Guayacanes”. Cruzamos el alambrado y pasamos por una pequeña quebrada… luego del cruce, saque el primero, lo encendí y fume con fuerza, lo retuve un buen rato, y exhale ese hermoso humo blanco. Saque otros cuatro y se los entregue a Juancho, al gordo, al loco y a teban… el último fue rechazado, el tenia los suyos, cosa que me alegro bastante.
luego de avanzar un rato rio arriba, nos encontramos con una piedra enorme y musgosa que impedía el paso, nada que un plon de bareta no pudiera solucionar, nos aferramos a unas ramas y trepamos, bueno, todos menos el loco, que se resbalo y cayó en el pequeño lago que formaba la quebrada. Cuando logro subir, que todos nos encaminamos nuevamente, nos encontramos con un camino de herradura el cual seguimos por unos veinte minutos.
Al borde del camino, encontramos dos huecos bastante profundos, deducimos que eran fosas comunes, pero para ese momento, la marihuana estaba tan adentro de nuestros sistemas nerviosos que pudimos haber llegado a esa o a cualquier otra conclusión.
Por fin luego de esos extenuantes cincuenta y cinco minutos de caminada a campo traviesa, llegamos al paraíso. Era la cima de un cerro envigadeño que permitía divisar todo el valle de aburra. Me acomode en el pasto y saque uno más, lo encendí, me puse mis gafas ray ban negras de marco dorado (que aún guardo en el carro familiar) y comencé a fumar y a disfrutar del paisaje. Aun no soy consciente de cuánto tiempo pasaría entre la llegada al paraíso y el comienzo del descenso, pero esto, fue lo que sentí.
Fui consciente de cómo el humo consumía mis pulmones y hacia palpitar más rápido mi corazón, la vista se tornaba nublosa a veces y podía sentir como cada poro de mi piel se abría y se cerraba en una sensación increíblemente adictiva. La sed se apoderaba de mi garganta, haciendo que mi paladar y mi lengua se agrietaran como el suelo más árido del desierto.
Sentía como mis manos y pies flotaban en un mundo paralelo sin alucinaciones pero con el mayor de los placeres, porque me sentía libre.
Llego el momento de pararme para iniciar la bajada y comenzó mi pesadilla… revise la bolsa y solo quedaban tres… tres humildes e insignificantes baretos de diez que había comprado. Mi cuerpo comenzó a temblar, las gotas de sudor gélido bajaban por mi frente como si hubiesen abierto una canilla en mi cabeza. Descanse un rato y entre todos me ayudaron a bajar.
El descenso no fue por el mismo lugar, en vez de eso, descendimos por un cafetal que nos conducía directo a aquella cerca que dividía el paraíso con el mundo real, la atravesamos, resbale y rodé y cuando menos pensé, estaba de nuevo en el parquecito que me había visto atravesar aquella cerca viva de hojas anchas para embarcarme en una de las mas grandiosas aventuras de todas.
sábado, 19 de marzo de 2011
Orgasmo
Supongo que seria insensatez negarlo, o quizas sonaria ridiculo admitirlo... pero bueno, es algo que podria pasarle a cualquiera,... no?
esa fue la pregunta que concilio mis sueños los ultimos 5 años. antes de que llegara... bueno de que pasara lo que tenia que pasar. lo casual esque no entiendo porque mis amigas siempre tratan de ocultarlo con palabras lindas y cariñosas, si cuando el momento llega no es lindo ni cariñoso, todo lo contrario, es sucio, mezquino, salvaje... el sexo tiene la habilidad para sacar las raices mas primitivas del hombre y combertirlo en una verdadera maquina para matar y despues de un buen rato de forcejeo fisico... llega ese momento esperado por todos, esa explocion de sentimientos, ese extasis casi bendito que que te deja en un vaiven entre lo real y la inconciencia... o bueno por lo menos así lo habia oido describir, porque yo, a mi edad tierna y pura de 16 años... era virgen, si, angelicalmente virgen. ningun chico de la escuela habia osado siquiera mirarme, y hasta ahora no se porque seria, si mi manera de vestir no era tan mala (o que opinan ustedes de una falda larga color negro con flores amarillas y una camisa de cuello tortuga color blanco... apropiadisimo diria yo, y mas cuando de ir a la escuela se trata) y mi rostro era bellisimo, exeptuando, eso si, los brakets color azul claro y lo que el acne habia hecho de mi frente.... pero nada que no se arregle con los años y un poco de dinero, pero... bueno tiempo no tenia, o no queria esperar mas, y dinero, ni hablar.
Luego de un tiempo en el ultimo año de la escuela, le hable de mi problema a Anne, mi mejor amiga, que es increiblemente bella, su cabello es negro como la noche mas oscura, sus ojos son verdes como el pasto fresco y su piel es mas blanca que la nieve... es simplemente perfecta... eya se rio de mi, inmediatamente despues de que le contara lo que tan preocupada me tenia. Ella ya habia tenido varias relaciones con chicos de la escuela y el sexo era por mucho su deporte favorito.
Anne prometio ayudarme. La noche del viernes ella fue temprano a mi casa, llevo algunas de sus camisas, sus fabulosos jeans y obviamente su carisimo maquillaje que le traia su padre de francia. hizo de mi lo que quizo y al cabo de tres largas y entretenidas horas... me veia al espejo como cual princesa de pelicula infantil. salimos de casa, nos fuimos al club y ahi estaba, tan perfecto y tan bello, corpulento y con su lindo cabello ondulado color marron. Tengo que confesar que tenia muchiso miedo de ir a hablarle y que me rechazara. pero luego de un par de copas no preste atencion a mis miedos y me le acerque.
Bailamos hasta el cansancio, mis pies se desbarataban y el sudor bajaba por su frente como si tubiera una canilla abierta en su cabeza. Estaba todo genial, como si Dios me mirara a los ojos y me pidiera que dosfrutase ese momento como si fuera el ultimo en mi corta y poco interesante vida... hasta que encendieron la luz del lugar, entrara la policia y nos sacaran a todos los que no llevabamos identificacion.
Luego de tremendo susto y ya descepcionados de la noche, mi chico me invito a su "choza" que resulto ser un lujoso apartamento al norte de la ciudad. nada que envidiarle al palacio de buckinham o a la casa blanca. me recoste en su cama y senti como repentina mente sus labios tocaban los mios, luego metio su dulce y aterciopelada lengua dentro de mi boca y como por inercia sus traviesas y delicadas manos tocaron mis senos, apenas cubiertos por un sosten y una blusa de tela delgada. El momento fue magico, indescriptible, fue como un sueño... acerco su rostro a mi oreja y comenzo a darle tiernos y delicados besitos, respiraba fuerte por mi cuello y yo me excitaba... tomo mi mano y la dirigio a su entrepierna, lo senti, duro, firme, quizas unos 7 centimetros... nada de que asombrarse pero por esa noche era mio, solo mio y de nadie mas... me quito la blusa y luego el sosten, beso mis senos paseando su lengua entre mis pezones. Le quite su pantalon y su ropa interior, y sin darme cuenta, el saco un condon de su mesa de noche, lo puso y comenzo a penetrarme salvajemente, como si el mundo se fuera acabar en ese instante, fue salvaje, sucio, doloroso, y sobre todo... muy, muy placentero. al cabo de unos 35 minutos lo mire a la cara y vi su expresion de triunfo, esa placentera mirada que dice que por un instante, el fue el rey del mundo y que
yo fui indispensable para tal merito. Pero yo... no, no sentia aun eso bello que el sintio penetrando mi sexo... El vio mi cara de desilucion e inmediatamente comenzo a besar mi vagina, la tocaba, la sobaba y yo... nada.
Luego de cuarenta y cinco largos, tediosos y penosos minutos de seguir intentandolo, el se paro, me entrego mi ropa (bueno la ropa de Anne) y diciendome que era una anormal, me cerro la puerta de su apartamento...
que memorias bellas tengo de mi adolecensia, y como me gustaria recordar lo que es un Orgasmo, lastima que a mis Veintiun años, aún no sepa lo que es disfrutar plenamente de una relacion sexual y que jamas en mi vida, para mi desgracia, halla disfrutado un climax sexual.