Era una tarde soleada pero con una brisa otoñal la que acariciaba mi cara cuando abría mi local.
Yo era un diseñador de modas graduado de la colegiatura y no había nada que me apasionara tanto como mi trabajo, era algo que en verdad disfrutaba.
Entre, colgué mi sombrerillo en un perchero muy colonial que me había regalado mi padre para decorar el local. Me senté al frente de mi maquina y comencé a tejer (un vestido para una nena con medidas de “diosa”…). Cogí el teléfono y pedí un desayuno muy suave para comenzar bien mi día.
Tome mi café de apoco y escuchaba coldplay. Así paso mi mañana, entre hilos, retazos de tela y una música suave de fondo que animaban el ambiente.
El reloj marco las 12 en punto y vi una silueta asomada por el ventanal observando varias de mis creaciones.
Para mí era un placer casi sexual, ver como la gente que pasaba por esa angosta calle rodeada de arboles y pequeños jardines, se detenía por unos instantes a invertir su valioso tiempo en ver como yo confeccionaba cada prenda.
Vi como mi primer observador del día entro a mi tienda, ojeé varios más de mis vestidos e intento salir; yo la detuve con una pregunta casi acosadora… “cual te intereso?” ella giro su cara sonrojada, y con una voz que se quebraba, solo pudo decir… “todo esta hermoso”
Yo me levante de mi silla de caoba y la invite a ver lo que estaba haciendo. Le pedi consejos, como le gustaría a ella que fuera un vestido, que esperaba de un diseño único en el mundo especialmente diseñado para ella.
fue raro para mi invitar a alguien a que me ayudara a diseñar, pero ella tenia un gusto especialmente exquisito, algo que sin duda supe aprovechar.
mire nuevamente mi reloj, luego de un tiempo que para mi fue corto, y para sorpresa de ambos, eran algo mas de las 5pm… ¡hora de cerrar!
le pedi disculpas y en compensación por mi abuso, la invite a tomar algo. Bajamos dos calles y llegamos al bar de un buen amigo, le pedi dos copas de mi cóctel preferido, hecho a base cachaza con gotas de limón y un polvito al que yo llamaba mágico porque explotaba en mi boca.
Termine mi copa mientras la suya estaba a la mitad, yo notaba algo raro pues su mirada comenzaba a perderse en las enormes pinturas de Warhol que habían en el bar. Llegue a pensar que la bebida estaba adulterada o que quizá a su copa le hubiesen añadido un ingrediente “especial” que ya la tenía en camino a la embriaguez. Ella noto mi mirada confundida y se limito a decir “soy de mal beber, me hace efecto extremadamente rápido”
nos reímos un rato más y nos levantamos de nuestra mesa. Me acerque a tomas, el barman, le pague y salimos de allí dejando esa hermosa mesa con portavasos de cuero y gamuza y dos copas de vidrio translucido, una vacía y la otra a medio llenar.
Nos montamos en mi carro, que aun estaba estacionado al frente de mi local y salimos en busca de algo para comer. Yo no lo necesitaba tanto, pero era obvio que ella sí. Llegamos a un puesto callejero de comidas, a ella se le antojaba una perra (pan relleno de tocino y queso), y aunque a mí también me interesaba muchísimo opte por pedir un plato de maicitos con pollo, para evitarme la penosa tarea de chorrear algo de las salsas en mi chaleco. Fue gracioso para mí, ver como ella compartía mi idea de que comer perra no era para nada fácil, así que cambio de decisión y ambos comimos lo mismo.
Terminamos de comer y nos montamos nuevamente al carro, conecte mi reproductor y le subí el volumen a una canción de Reggae que realmente me gustaba. Pregunte por su hora de entrada, no hubo respuesta, así que decidí comenzar a deambular por la ciudad hasta llegar al lugar que fue y será mi escape por mucho tiempo. Pedí un chocolate caliente que compartimos. Note como en su mirada ya no habían rastros de alcohol y que además de todo me miraba con unos ojos profundos llenos de un montón de palabras que no lograban fugarse de su boca.
Yo la mire sin remedio y solo pude acercármele, tomarla por el cuello, acariciar sus mejillas y darle un beso furtivo que duro más de lo que esperaba.
Cuando el beso termino, note un brillo especial en su mirada, había algo nuevo en sus ojos azules, algo que no había notado antes. Luego de un contagiosisimo bostezo, comprendí el mensaje y la lleve a su casa.
Un hermoso y alto edificio blanco, con enormes balcones. Se despidió con otro delicioso beso. Espere a que entrara y tome rumbo de nuevo. Llegue a mi lúgubre apartamento de soltero de paredes desnudas y me tire en mi colchón, apague la luz y trate de asimilar lo que había sido de mí. Fue sin duda alguna un día extraño; comprenderán que no todos los días llega a tu vida alguien con la habilidad de hacerte sentir emociones tiernas y extremas en solo unas pocas horas. Yo nunca había creído en el amor a primera vista, me parecía una teoría estúpida y sin sentido, para mí el amor siempre había sido una promesa inalcanzable, pero, hoy no había sido así, hoy fue diferente, sin duda ella había hecho que yo me sintiera increíblemente bien, disfrute su compañía y eso me gusto.
Amaneció nuevamente, me levante de mi intento de cama con la nostalgia típica de un día pasado que fue mucho mejor. Me bañe, y Salí directo a mi tienda. Entre, deje mi sombrero nuevamente en el perchero sentí como el móvil que colgaba justo delante de la puerta, se movía y expelía ese sonido que tanto gusto me daba oír. Me voltee con ansias de atender un nuevo cliente y… era ella, con una sonrisa gigante. Se me tiro encima, me abrazo y me beso como nunca ninguna mujer lo había hecho.
Para mí fue extraño ver como ella me decía que sentía algo nuevo en su corazón, algo que yo había despertado… luego de mucho hablar ambos llegamos a la misma conclusión.
Nos habíamos enamorado de un desconocido.